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Encarna se prepara para el gran día.

  • 2 feb 2017
  • 7 Min. de lectura

El día de hoy nos encontramos como cada miércoles en el IES La Arboleda, el equipo técnico de 2 ° RAV de realización de proyectos audiovisuales, planificando y organizando el gran show que les daremos el día 16 de marzo, si, como lo oyen, finalmente queda confirmada esa como nuestra gran fecha de estreno, en el teatro Margarita Burón de nuestra amada Alcorcón. Para los que no lo sepan el establecimiento está muy cerca de la renfe de las retamas, y pronto daremos más indicaciones para que nadie se lo pierda, ¡no queremos tragedias!

Nuestra bella directora Sofía Café ya ha iniciado con los ensayos con los actores, un equipo fenomenal de actores, conformados por profesionales, talentoso y privilegiados, también les daremos unas muestras de su desarrollo a lo largo de los ensayos.

Para entrar en calor, el día de hoy les vamos a contar un poco la vida de uno de los personajes, semana a semana los iremos introduciendo en el mundo del gabinete de las artes…

ENCARNA

Joven y hermosa, esbelta, con la vida por delante, una joven morena, de gran sonrisa y ojos soñadores, ve por la ventana de su habitación, preguntándose cuando le llegará su momento de brillar. Pero ponto debe dejar de soñar, sabe que en seguida..

-¡BAJA YA ENCARNA!

Si, justamente eso, era su igualmente bella madre, una mujer maravillosa, buena por dentro, bella por fuera, pero con un gran defecto, la impaciencia, una condición que le había ocasionado problemas con su hija toda la vida, no lograban entenderse, pero se debía más que nada a que tenían ideas muy similares, y ya saben lo que dicen; los opuestos se atraen, pero los iguales, ya es otro asunto.

Cuando Encarna fue mayor, finalmente pudo dedicarse a soñar en grande, el mayor deseo de cualquier mujer de su época era casarse, y seguir el ejemplo de su familia ideal, tener un montón de hijos y mantener a su esposo muy feliz; eso sobre todo era una gran preocupación para ella, toda la vida había visto como su madre se desvivía por hacer feliz a su padre, y sin duda ella sabía que esa era la responsabilidad de toda mujer honrada. Tener el plato caliente sobre la mesa cuando llegaba su esposo, y bajarle el cielo siempre que fuera necesario.

Lo logró, entre fiestas y reuniones, citas y amigos, encarna entro al amor, y lo conoció en el hombre más apuesto que había visto en su vida, Alto y fornido, de rubia cabellera y ojos azules como zafiros.

Las primeras citas fueron espectaculares, y las presentaciones a las familias un espectáculo digno de ver, la pareja era perfecta en todos los sentidos. Cada vez que iban a salir Encarna se perfumaba y se arreglaba lo mejor que podía, ajustaba su corsé lo más ajustado que era posible y remodelaba los pocos vestidos que tenía, para que nunca pareciera que los repetía. Ella no estaba al nivel económico ni social que tenía su pretendiente, pero si sabía simularlo, y eso era lo más importante hasta el día de la boda, cuando al fin se casaran esa fortuna le resolvería la vida y la elevaría a donde siempre había merecido estar, quizás a la larga podrían obtener un título nobiliario, el mayor sueño de todas las damiselas de por ahí.

4 DE DICIEMBRE

Finalmente llego la propuesta, enfrente de toda la familia, con la aprobación del padre de Encarna, como debe de ser. Su hombre le permitió escoger la fecha, y ella decidió hacerlo el 4 de diciembre, la fecha perfecta por dos pacticos factores. Era invierno, así que no tendría problemas ningún invitado con su traje, que normalmente debía ser grande y caluroso, así que todos estarían agradecidos con la decisión, todo cómodo. Segundo factor y quizás el más importante para ella: era su cumpleaños, ese día sería rememorado para siempre con mucho cariño, como su mejor cumpleaños, con el regalo perfecto.

UN AÑO DESPUÉS

Las cosas no iban tan bien, el marido perfecto se había vuelto un poco más gruñón, se molestaba con más facilidad y ya no la idolatraba tanto. ¿Qué podía hacer Encarna ante esta situación? Ponerse más linda, por supuesto, pasaba horas arreglándose, cuidaba mucho sus alimentos y trataba de ser la mejor cocinera, ama de casa, ardiente y sensible en la cama; pero nada funcionaba.

DOS AÑOS DESPUÉS

Encarna al fin reaccionó, lo que quiere su marido son hijos, unos lindos niños correteando por las habitaciones le agregaran la alegría que falta a la relación.

TRES AÑOS DESPUES

Encarna ha intentado queda embarazada de todas las maneras posibles, ha acudido a médicos, curanderos, incluso brujos. Ha estado incluso al borde de acudir a otro hombre, quizás el problema está en su marido, tal vez no puede tener hijos y ella debe buscar a alguien más, simplemente no puede deshonrar a su familia, no puede irse del mundo sin dejar herencia en él.

CINCO AÑOS DESPUES

Todo está mal, todo ha acabado, no era él el problema, la demostración gráfica son los dos niños que ha tenido con la hija de la vecina, ella es el problema; Encarna nació siendo una flor venenosa, linda por fuera pero mal por dentro, su interior estaba marchito y era letal, todos los niños que trataban de crecer en él terminaban muriendo a las pocas semanas. Lo peor es que cuando estuvo a punto de acabar con el sufrimiento, de quitarse la vida con una daga, su marido la había descubierto y le había pegado como nunca en la vida, fue la primera vez que alguien le ponía la mano encima. Y a pesar de todo, ella sentía que lo merecía, estuvo feliz de que su marido volviera a dedicarle atención, hace años que no escuchaba su voz durante tanto tiempo.

Esa noche salió a dar un paseo cuando su marido se quedó dormido, apenas salir de la casa se cruzó de frente con la vecina, que venía con su lindo ojo tomado por la mano, ese niño de oscura cabellera, piel pálida y ojos azules como el cielo, ¿por qué no era suyo? Ese niño debía ser suyo, ella lo amaría y lo cuidaría mucho mejor. ¡Maldita sea la vida!

Tapó su rostro y siguió su camino, en la mirada de la gente no se encontraba segura, sentía como todos la miraban y la juzgaban, seguramente todos habrían notado los golpes.

Se adentró en el bosque y se sentó tras el tronco de un árbol bastante frondoso, donde lloró un poco hasta que perdió el conocimiento, quizás el sueño, quizás por tanto llorar, tenía un dolor de cabeza bastante intenso.

DESPERTAR

Cuando Encarna abrió los ojos, paso, vio al hombre más guapo del planeta, un caballero con poco cabello, vestido con un traje muy llamativo, que le sonreía con los dientes más brillantes del mundo, adornados por un frondoso bigote negro. Era perfecto, y además la veía con esa sonrisa tan hermosa, quizás esta pareja fue la creadora del amor a primera vista.

-¿Qué haces en este sucio bosque tan tarde, niña?

Encarna lo pensó por un largo rato, pero finalmente decidió estructurar una respuesta, debía parecer muda ahí parada viéndolo directamente a los ojos, pero sin pronunciar palabra alguna.

-He tenido algunos problemas en casa y he decidido salir a pasear, pero todo se ha salido un poco de control.

-¿Problemas de qué tipo? ¿Han logrado sacarte de tu cama en una noche tan oscura?

Sin darle tiempo a responder el hombre le quito la manta con la que se estaba cubriendo la cara. Ella no había caído en cuenta de lo que estaba pasando.

-Ya me lo imaginaba, los hombres podemos llegar a ser los peores demonios del mundo.

Lo golpes, se sonrojo y apenada trato de volver a taparse, estaba tan distraída que se había olvidado de su patético aspecto, una vergüenza.

-No pasa nada, no es lo que parece.

-No, ya lo sé. Seguramente lo merecías.

Encarna se quedó con los ojos en blanco, ¿sería este hombre igual que su marido? Quizás todos los hombres eran unos malditos.

-Pero igualmente yo no lo habría hecho-la expresión de desconcierto de Encarna se intensificó- me refería a que ese es el pensamiento de la mayoría de los hombres, pero bajo ningún concepto se le debería hacer eso a una mujer tan hermosa como tú.

-Gracias por lo de hermosa, pero yo creo que ya debería volver a casa con mi marido, es usted un hombre muy amable.

-Si no quieres no tienes que hacerlo, yo puedo ofrecerte una solución alternativa.

-¿De qué está usted hablando?

-Vamos y te lo mostraré.

Encarna toma la mano que él le había tendido.

DOS MESES DESPUES

Gregorio, este era el nombre de este increíble hombre, que la había sacado del peor momento de su vida y la había convertido en una estrella, ahora ella lo estaba ayudando con su negocio, que era un circo emergente. Iban por las ciudades reclutando talentos, y mientras ella hacía su papel de amante complaciente, nunca se había sentido tan feliz, ya los niños no parecían hacer falta, pero a pesar de ello los tenía. Esos pequeños que llegaban al circo necesitaban una figura que los protegiera les diera cariño, y ella necesitaba alguien a quién cuidar, así que hacían un pacto tácito de conveniencia común. Era madre por las mañanas, estrella en las tardes y amante en las noches.

Lo tenía todo, Encarna finalmente era feliz.

TRES MESES DESPUES

Había llegado un nuevo chico al circo, ella le estaba cogiendo cariño, era un niño adorable, amable y educado, la verdad es que Encarna no entendía que hacía ese niño ahí y no en un bello hogar con una familia llena de amor, pero no importaba, ella le daría todo eso que le habían negado.

SITUACION PREOCUPANTE

Encarna había empezado a notar a Gregorio más distante, pasaba muchas horas solo con los chicos, ensayando, y en las noches llegaba sin muchas ganas de hablar, ni de hacer nada en general. Realmente, ella no recordaba cuando había sido la última vez que el la besara, y eso le sentaba mal, comenzaba a sentirse abandonada nuevamente, así que decidió tomar cartas en el asunto.

Esa misma noche Encarna se arregló como no hacía desde bastante tiempo atrás. Le pidió a una de las chicas que la aconsejara sobre ropa bella y actual, para ser una señorita del momento, quizás Gregorio pensara que ella se le estaba quedando mayor o algo parecido.

Lo espero sobre la cama en la noche, dispuesta a pedirle que la tomara y a disfrutar de una noche inolvidable.

Gregorio tardó horas en llegar, y cuando finalmente lo hizo, se desnudó completamente y se acostó en la cama sin más, ni siquiera vio a Encarna. Sin ningún tipo de resignación ella lo comenzó a besar y lo destapo, seguramente ser un poco atrevida sería la solución, con la pena no se come.

Plaf.

Fue el sonido que se escucha cuando la mano de Gregorio impacto contra la mejilla de Encarna.

-¡Déjame dormir de una vez!

Fue la primera vez que Gregorio le puso la mano encima, pero no la última.

Ahora Encarna vive encadenada al circo, es vieja, gorda y poco amada.


 
 
 

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